domingo, 10 de abril de 2011

Llovía en la carnicería





Llovía en la carnicería
y las medias reses corrían el riesgo
de pescarse una pulmonía.
El carnicero trajo un paraguas
insuficiente
y se reía con un pariente por un chiste
que le había contado un cliente.
Sufría la esposa del carnicero
porque el cenicero se le moría
de tanto aspirar cenizas
y la risa de su marido y su pariente
le resultaban insoportables.
Un esguince de cornisa tenía la casa
y toda la lluvia se derramaba
sobre las medias reses,
el carnicero,
el pariente,
el chiste del cliente,
el cenicero
y la señora que veía
cómo se moría la tarde.

Jorge Luis Estrella

martes, 5 de abril de 2011

MEMORIA SANGRIENTA

(1976-2011)

Despedazado azul que tengo aquí
gritando entre los huesos.
Muerde mi presente el pasado
y soy apenas una partícula
de la memoria sangrienta
Sigo como un ciego sin perro ni bastón
llevándome por delante los que ya no están.
Ausencia que se aferra a mí
cual una primavera de torturas aullantes.
Busco en mis bolsillos el precio del olvido
pero no rescato más que tigres
mordiéndome el cerebro.

Jorge Luis Estrella

jueves, 31 de marzo de 2011

Entre bolos y arboles y mistoles,

Entre bolos y arboles y mistoles,
entre yeyunas vallunas oportunas
entre dientes y aullidos y parientes
entre rejas entre cejas y lentejas
entre ríos corrientes y misiones
entre líneas entregado entretenido
entremés entre año entre siglo
entrecot entretanto entrevero
entretela entrepierna entrevista
entregate a la vida por completo.

Jorge Luis Estrella

jueves, 17 de marzo de 2011

Decima a la vecina



Mi amigo Jorge me anima

Que a la decima en relato

La haga cantar un rato

Cuando mi alma camina

A mirar a mi vecina

Que esta guapa y resultona

Cuando se mueve molona

Con su gracia irreverente

Algo que muestra imprudente

Con su pechuga tetona.

Emilio Medina M.

viernes, 17 de diciembre de 2010

El escusado

Apretado en el exceso de comida
y la tripa reventando por los gases,
he llegado al lugar de los desfases
y la puerta esta atrancada,¡ que jodida!.

La empujo, la remuevo, la he insultado,
y una leve rendijita con gruñido,
me indica que la hoja ya ha cedido
y de un salto mi trasero se ha posado.

Mi cara se dibuja con sonrisa,
deliciosa, y los gases expulsados
me parecen los aromas de una brisa.

Terminada la faena me dedico
a tirar del papel del escusado:
¡ y compruebo con horror que se ha acabado !.

Emilio Medina M.
7 Diciembre 2010.

viernes, 8 de octubre de 2010

CON OTRA 30-09-10

Mi mujer se había ido con otro y yo decidí irme con otra. "¿Me van a dejar
sola?" me gritó la casa, enojada. Decidí no irme sino quedarme con otra pero
tenía que salir a buscarla. No sé qué morboso instinto me llevó al hospital
y allí conocí el caso de una mujer que había sufrido un serio accidente,
había quedado paralítica, amnésica y ningún pariente o amigo daba señales de
vida. La llevé a casa, le preparé un plato de lentejas, la saqué de la silla
de ruedas, la higienicé y la puse en la cama. Dormimos juntos pero no la
toqué. Así seguimos durante un mes aunque no siempre le preparé lentejas. Un
día llegó un hombre trayendo pruebas de que era el esposo y se la llevó.
Salí a buscar otra. Esta vez fui a un salón bailable y una joven se instaló
en casa pero sólo quería sexo. De mañana, de tarde, de noche. La cosa así no
podía durar. Es decir, podía durar lo que puede durar una relación sólo
basada en el contacto sexual, sin proyectos en común, sin amor, sin
ilusiones.Yo había querido mucho a la que se fue con otro y vaya si sufrí.
Como si me hubiesen sacado una muela. Como dije, la cosa no podía durar y no
duró. Un día vino con un hombre, me ataron, me encerraron en el baño y me
desvalijaron la casa. Recuerdo que ésta me gritaba: "Claro, te metés con
cualquiera y la que paga el pato soy yo, mirá como luzco, pelada. Me di
cuenta de entrada de que era una zorra pero vos, con tal de montarte una
potranca..." Yo pensaba: "Estas casas dicen cualquier cosa, o es una zorra o
es una potranca." Por suerte no tuve que salir a buscar otra porque dos días
después de que yo repusiera lo que me habian robado, fundamentalmente para
tranquilizar a la casa que seguía hecha una furia, volvió el esposo de la
paralítica que ahora era ex porque se había divorciado y me la dejó. La miré
largamente, le preparé un plato de lentejas, la saqué de la silla de ruedas,
la higienicé, la puse en la cama, dormimos y soñé que éramos felices.

Jorge Luis Estrella

sábado, 28 de agosto de 2010

EL CENTRO

Con el correr del tiempo,
yo correré la vida hacia un costado
y dejaré que la muerte ocupe el centro.
Serán días de pánico y zozobra,
de luto adentro y afuera de la casa,
los buitres volarán junto a mi oreja
y los gusanos paladearán su picnic
por si quedan restos del cadáver.
Alguien leerá algún poema mío
acerca de los nichos y las lápidas
y los perros lamerán huesos sin nombre
o con mi nombre escrito en el reverso.
Pero la vida me gritará de lejos
que no todo es carroña, parca y cementerio,
hasta es posible que escuche alguna música
que no sea un requiem sino un vals vienés
o alguna polka o alegre zarabanda.
Y no sería raro que, en el último suspiro,
cuando ya nada se sienta ni tenga más sentido,
cuando la luna desaparezca de la vista,
compruebe que en mi periplo en este mundo,
la muerte, solapada, sigilosa y embustera,
desde siempre y para siempre,
ocupó el centro.

Jorge Luis Estrella