lunes, 12 de enero de 2009

AMORES CASEROS

Casada con un "maromo"

que parecía "palomo"

y resultó gavilán;

se van pasando los años,

su cuerpo refleja el daño

de ver el tiempo pasar.



No espera que le agradezcan
las malas noches pasadas

por penas o por amores,

nunca le ha importado nada.



Amorosa del marido
comprensiva y ordenada,

es ejemplar con sus hijos

y nunca se pide nada.



Es la primera en el alba
en preparar con cariño,

lo necesario a los niños

y la ropa del papá.



Con ritmo desesperado
prepara lo necesario

a la hora del yantar;

nadie agradece su esfuerzo

y se toman el almuerzo... sin hablar.



Ingrata pero muy bella
es la vida en el hogar,

y siempre que se comparta

el comer y el trabajar.



Ahora todo ha cambiado;
la mujer ha despertado

y no se quiere quedar,

haciendo todo lo expuesto,

con el "palomo-maromo"

que se volvió gavilán.





Emilio Medina 4/11/01

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