miércoles, 5 de diciembre de 2007

Crónica ligera

Al saber de mi trabajo,
una amiga comentó:
"Qué generoso país
es el que te contrató".

Por mi talento o mi suerte
he venido a trabajar
en este insólito rubro
que hoy me da de manducar.

Mis alumnos no se quejan;
tan solo los pasajeros
pudientes, acostumbrados
a tratar con remiseros.

Que si me meto en un pozo,
que si freno bruscamente,
que si esquivo alguna valla
o hasta un peatón imprudente,

por todo se sobresaltan
en lugar de relajarse
y gozar la travesía,
que la vida es puro viaje.

Nunca más he de cargar
a ingratos que me difaman,
por más que rueguen y pidan
que los alcance unas cuadras.

A caminar, pues, se ha dicho,
que el ejercicio es un bien
y es muy bajo el porcentaje
de los que mueren de a pie.

Cristina Longinotti

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